Usuario
Clave

 

 

 

 

¿ COMO SE FUNDO EL CLUB ?

          

          
Situémonos en el año 1979. Por aquella época, algunos aficionados realizaban los domingos “salidas” cicloturistas en Donibane pero, sin regularidad, razón por la cual, Pedro María Garayar efectuaba las salidas con los cicloturistas del Lartaun de Oiartzun que lo hacían regularmente y previo calendario establecido.

            Su gran afición a la bicicleta y sus deseos de compartirlos en Donibane, fraguaron en él la idea de que había que hacer algo para crear un club cicloturista en nuestro pueblo.

 

            Siendo consciente de que materializar esa idea requería de la participación de más personas del pueblo que tuvieran al menos su ilusión, comenzó a desarrollar la difícil tarea de involucrar a más gente en el proyecto. Su “victima” fue José María Intxausti al que intentaba convencer, para que a su vez hablara con su hermano, Juan Intxausti, quien se responsabilizaría de los aspectos burocráticos que conlleva la formación de un club.

 

Pedro Maria Garayar sabía que Juan Intxausti era un aval para poder materializar la idea de formar el club y sus razones tenía, ya que por aquella época, desarrollaba las tareas de presidente del Club Donibane ocupándose de las áreas de Balonmano, Fútbol, Gimnasia de mayores, etc.

 

            Como era de esperar, el trío funcionó a la perfección y la Directiva del club Donibane decide ampliar su abanico deportivo afiliándose a la Federación de Ciclismo y crear así la sección cicloturista.

            Sin duda nos encontramos ante una fecha inolvidable ya que todos los amantes del cicloturismo que formamos parte de la historia de éste club debemos recordar:

 

                                   17 de Julio de 1979

 

            Se acababa de situar el cicloturismo de Donibane en una línea de salida cuya carrera, aún en contra de todo objetivo en el deporte, no debería concluir nunca, es decir, debería perdurar en el tiempo.

            Podemos decir que por ahora lo hemos conseguido al mantenerlo 28 años en carrera con un pedaleo firme y en redondo a pesar de las dificultades.

 

   COMIENZA LA CARRERA EN EL TIEMPO

 

            Situémonos en Marzo de 1980. Ésta es la fecha que marca el comienzo de la andadura real del cicloturismo en Donibane con un calendario de salidas preestablecidas y un total de 31 cicloturistas.

 

            La mayor preocupación en aquel  entonces era garantizar la seguridad de los más jóvenes. Como aval de ello, se contaba en salidas con un coche de apoyo que, por regla general, conducía el padre de alguno de los muchos jóvenes cicloturistas que por aquel entonces formaban parte del club.

 

            Por otro lado se procuraba que uno o dos cicloturistas, considerados veteranos, fuesen cerrando filas ayudando, en este difícil y duro arte de la bicicleta, a los que bien por su escaso entrenamiento, por su juventud, por su inexperiencia, etc… les resultaba difícil mantenerse unido al grupo; ¡esto si era cicloturismo!.

            Recordar también que ninguna de las salidas superaba los 100 Km. estableciéndose la hora de partida a las 8 de la mañana.

 

            La elaboración de los calendarios tenían un hándicap; la de no repetir poblaciones o lugares visitados en salidas anteriores. Después de 28 años y las aproximadamente 850 salidas efectuadas, convierten la tarea de  “no repetición” en un reto cada vez mayor, pero, a pesar de ellos, siempre aparecen nuevos “rincones” cada año.

 

            La gran afición y la juventud (el más veterano no superaba los 45 años) que reinaban en el club en aquella época, se hacía patente cuando las salidas se efectuaban a pesar de lo adverso de la meteorología, que no era impedimento para el desempeño del deporte del pedaleo.

 

            Debemos recordad que en el lugar de destino se debía cumplir con dos importantes “obligaciones”:

 

·        Por un lado el sellado

·        Por otro lado el “caldo” y sus anexos que sustituían a las actuales barritas y bebidas isotónicas y garantizaban un retorno “alegre” y sin desfallecimientos por deshidratación y por la temida “pájara”.

 

 

     EL TOURMALET

    ANTÍDOTO AL DESENCANTO Y LA DESILUSION

 

           Conocedores de que el cicloturismo implica conocer y explorar nuevos territorios y sabiendo de la necesidad de establecer nuevos retos que mantengan, en cada socio encendida la llama de la ilusión, se decide organizar una salida para visitar éste mítico paraje de los pirineos, dándole al club el carácter de internacionalidad que se merece.

 

            En un principio las primeras salidas fueron más bien a título personal, siendo 3 ó 4 cicloturistas los que las protagonizaron, fijándose como punto de descanso y alojamiento el hotel Betarran de Lourdes.

            Fue el año 1986 quien marca el comienzo de nuestro noviazgo con los Pirineos.

 

            El marketing por ellos ideado fue tal que comenzó a aumentar de forma progresiva el número de Tourmaleteros, abriéndose la oferta de participación a conocidos y amigos. Podemos decir que incluso en alguna de las expediciones tomaron parte exjugadores de la Real.

 

            El número de participantes aumentaba progresivamente, el grupo cada vez más numeroso adquiría tintes que no convencían a quienes lo idearon, comenzando a perder protagonismo quien en un principio se pensaba heredera del mismo: “El Club Donibane”.

 

            Para evitar que esto fuera así se planteó la siguiente solución: la salida al Tourmalet debería organizarse desde el seno del club y en principio para sus socios sin que esto cerrara definitivamente la posibilidad de que otros, ajenos al club, pudieran asistir.

 

            Hoy en día no se concibe un calendario sin salida a los Pirineos donde el plato fuerte sigue siendo el Tourmalet. El primer fin de semana de junio es la fecha establecida en la actualidad, evitando así el que nos lo encontremos cerrado por nieve, como ha ocurrido en más de una ocasión, especialmente cuando las salidas se realizaban los meses de septiembre o mayo.

 

            Son muchas las historias vividas a lo largo de los años y todas ellas dignas de mención, pero, haciendo uso del argot cinematográfico, os decimos, que por motivos de guión, escribiremos algunas de ellas que esperamos, os hagan revivir todos aquellos momentos que han relacionado nuestras vidas con el Tourmalet.

 

Historia 1

 

            Primeramente recordaremos aquella vez que se “perdieron” un grupo de cicloturistas del club que por equivocación, en algunos de los cruces,  tomaron la

 carretera errónea, haciendo de su viaje de ida una odisea por la Francia profunda y lo que  es aún peor, se anunciaban por todos los rincones que su errante trayectoria les exhibía ya que una avería en el coche le dejó sin el tubo de escape. El resultado fue un retraso de 5 horas en su llegada al punto de alojamiento; el hotel Betarrán.

          
         
Pero aquí no termina la historia de tan emocionante expedición. Una vez instalados y con la idea de que lo peor había pasado, decidieron celebrarlo con un monumental picnic regado con el vino contenido en un garrafón que tan escrupulosamente transportaron.

         
         
Los calores a los que se vio sometido durante el viaje les forjó la idea de una refrigeración que evitara “ardores” tras su consumo pero, dónde y cómo era la cuestión. El río que por allí pasaba, parecía ofrecerse a llevar a cabo tan importante tarea y tras un acuerdo de mayorías aceptaron esa opción. Ataron con especial cuidado el continente vidrioso y lo sumergieron en el río en espera de que éste cumpliera con su cometido. Así lo hizo ya que los primeros tragos supieron a gloria bendita. A medida que transcurría el tiempo aumentaba la confianza y disminuía el contenido lo que se traducía en una mayor probabilidad de que el río se cobrara su parte y eso fue lo que sucedió ya que aprovechando una mala atadura se llevó continente y contenido aguas abajo dejándolos perplejos y sin elixir. Fueron muchos los enemigos a combatir: los cruces, el coche y el río.

 

Historia 2

 
        Otra historia nos sitúa en una de las habitaciones del hotel donde s encontraban los cicloturistas del club, con la sola intención de descansar. Uno de ellos ofreció al otro una bebida (nada dopante por supuesto) que comentó le proporcionaría fuerza y vigor en la subida al Tourmalet que tenían previsto realizar a la mañana siguiente.

           
        
La “víctima” convencida de los efectos beneficiosos que tal brebaje le proporcionaría, aceptó su ofrecimiento. A la mañana siguiente y antes de comenzar su andadura ciclista, se bebió el potingue convencido de que aquella mañana su nombre quedaría inscrito en el libro de los grandes escaladores del club (nada más lejos de la realidad).

           
        
Todo parecía ir sobre “ruedas” permitiéndose el afectado responder al “ataque” que un desconocido propino al pelotón camino del Tourmalet.

        Como si de un galgo en pos de la liebre se tratara salió rabioso tras su rueda demostrando sus excelentes dotes para el pedaleo extremo.

        El resto del pelotón seguía ajeno a lo que delante de ellos acontecía.

        Transcurrieron los minutos y seguían sin ver al “velociraptor” del club que tras la rueda de nuestro desconocido “atacante” parecía aumentar su “ego” deportivo.

           La subida al Tourmalet había comenzado kilómetros atrás quedando aún otros cinco para coronarlo y seguíamos sin tener señales de nuestro héroe.

           La sorpresa no se hizo esperar cuando observamos en una de las curvas la bicicleta “arrojada” y a su malogrado propietario, quien no hacia más que cuestionarse la eficacia de la pócima que su pernicioso compañero le había proporcionado.

           La risa se adueñaba del pelotón mientras se alejaban de quien en un derroche de audacia dio un órdago al coloso y terminó pagando su osadía.

 

 

 

 

 

 

                                                                                        

  Donibane Zikloturista - Como se fundó